
me encantaban aquellos pájaros. y todos sus bonitos colores.
y todos sus cantos al unísono, puramente disonantes,
ensordeciendo mis sentidos, aislándome de la realidad.
todo ese batir de alas, cruzar de alas, dolor de alas
contra las paredes de mi conciencia.
han ido muriendo, o escapando
en mis muchos descuidos.
hasta que mi cabeza ha quedado vacía.
¡qué triste no escuchar ni un solo pájaro en mi cabeza!

No hay comentarios:
Publicar un comentario