miércoles, 4 de noviembre de 2009

habrá un domingo de otoño por la plaza san martín


no tengo tan claro mi renacimiento en el siglo treinta. pero no me importaría en absoluto si es para encontrarme contigo. no creo que a mi alma le costara cruzar apenas un océano con la humilde intención de fundar una ciudad y una vida. sería como cruzarme a mí mismo para verme en un espejo. no me cabe duda que me ayudarías con la aduana si tuviera algún problema.

ahora, cien años antes me queda un pequeño vacío dentro por haberme entregado en bandeja y desnudo por dentro. vestido apenas con una fina capa de naturalidad. no se puede uno sumergir en el invierno totalmente indefenso. la guitarra estaba de tu parte. yo, al menos, me acordé de llevar mi sonrisa atada al cuello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario