sábado, 9 de enero de 2010

continuidad


no hay ni comienzos ni finales. ni saltos temporales que permitan un nuevo recomenzar. yo lo llevo esperando desde el día 1, y a paesar de mis ansias, no lo he visto aparecer. siempre hay fechas que para mí han tenido una relevancia muy marcada, como un escalón en mi vida, como fin de año o el día de san juan. pero eso es parte de pasado. el tiempo ha querido convertido en un continuo sin destino alguno en el que se suceden diversas cosas sin demasiada enjundia. sin demsiada profundidad.

ahora me encuentro en un momento de asfixiante decadencia en muchos aspectos, siento como casi todo va agonizando. y es que hay sensaciones difíciles de matar. las sentimientos, los recuerdos, las necesidades se niegan a morir de golpe, prefieren ir arrastrandose para dejar un rastro de indeleble sangre que podremos ver desde cualquier lugar de nuestra vida. es su pequeña y certera venganza.

supongo que tu imagen besándote en una esquina de una ciudad nueva, mientras yo me pierdo bajo la lluvia y la oscuridad no es la más dolorosa, pero sí posee una belleza poética que me va a acompañar un tiempo. prometo no romperla y mirarla cuando sea necesario. lo justo para no desfallecer y para no mirar atrás. así que ni pulseras en escaparates, ni conversaciones sobre dios, ni plazas que no conozco ni conoceré ni nada. sólo un nuevo vacío de esos que ocupan mucho espacio.

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