
es verdad, todavía quedan restos de humedad, porque aún sigo percibiendo tu olor en mis manos. porque no sé si hace un segundo o un siglo que te vi por última vez. pero es lo que tiene la felicidad, que nos abraza sin abarcarnos. o seré yo que me empeño en verle un mota de polvo a un universo prácticamente perfecto. pero estoy aprendiendo. y no se me va a olvidar. si he tenido que pisar cristales ahora pienso disfrutar como un verdadero desquiciado del dulce frescor de la hierba en mis pies. al menos por esta vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario